jueves, 13 de noviembre de 2008

The other history of intercultural performance - Coco Fusco


Las diferencias raciales y morfologicas siempre serán motivo de morbo entre las personas llamadas "normales", despiertan cierta curiosidad, cierto interés por conocer lo desconocido, lo extraño y sentir un poder de superiodad ante personas cuyos rasgos, comportamientos, color de piel, creencias, vestimentas, etc. difieren de una persona común y corriente. Y esto no es algo nuevo, sino que, desde cientos de siglos atrás, éstas diferencias entre personas han sido usadas como espectáculo por las civilizaciones superiores, a tal grado de enjaular a gente en un zoológico, como si se tratase de una nueva especie de animal y no de un humano que creció en un entorno y contexto completamente diferente, lo cual, no por eso, se le debe de situar en un lugar tan salvaje como lo es un zoológico, más sin embargo, para los ojos de las razas "superiores" éstas personas y sus culturas necesitaban disciplina y civilización.

Tomándo en base ésto, la exhibición y el maltrato de indígenas provinientes de África, Asia y América, no sólo en zoológicos, sino también en parques, tabernas, museos, freak shows y circos, Coco Fusco y Guillermo Gómez-Peña, realizaron un performance, haciéndo una crítica acerca de los conceptos exóticos que se tienen sobre los primitivos, y el trato que, aún en la actualidad, se les dan, como las industrias turísticas y los ministerios de cultura, que lo único que hacen es alimentar esa fascinanción que se siente por los "otros".

El performance llamado "Undiscovered Amerindians" fue presentado a lo largo de un año en diversas ciudades, consistía en una jaula de oro, en la cual, dentro se encontraban Coco y Gómez-Peña, personificando a una pareja de nativos, provinientes de una isla (imaginaria) ubicada en el Golfo de México, llamada Guatinau, en donde realizaban actividades primitivas tales como coser muñecos vudús, levantar pesas, ver televisión y trabajar en una laptop, así como a cambio de una donación, podían hacer varias cosas que iban desde bailar música rap hasta posar para la foto del recuerdo con los espectadores, inclusive, en una ocasión decidieron mostrar los auténticos genitales masculinos de un Guatinaui. Afuera de la jaula, dos guardias de zoológico los custodiaban.

La jaula se convirtió en una pantalla en blanco, en donde, la gente proyectaba sus fantasías acerca de quienes y que eran esos misteriosos personajes salvajes domesticados encerrados, cambiando de ésta forma los papeles del performance, en donde quienes en verdad lo hacían eran los espectadores con cada una de sus reacciones frente a tal suceso, quienes la gran mayoría creeyeron como si de verdad fueran unos primitivos; en términos artísticos, muchos pensaron que ellos no eran de verdad los artistas, sino actores que fueron contratados para eso. Y no sólo provocaron reacciones entre los espectadores, sino también. en los lugares donde se iban a presentar, como en la Universidad de California/Irvine, el departamento de Seguridad y Salud Ambiental, afirmaron que los excrementos de los aborigenes era altamente peligrosos para la Universidad; inclusive los representantes de las instituciones los veían con indignación y como si se tratara de personas de riesgo, que podían ofender a las personas.

Para Coco y Gómez-Peña, pasó a segundo plano si de verdad le gente creía la ficción y les empezó a interesar más el hecho de descubrir cual era el papel de las personas en su juego y sus reglas. Y Coco menciona que le empezó a gustar a ver a la gente del otro lado de la jaula, y como ciertos actos desencadenaban diferentes tipos de reacciones en los espectadores y los ponía a prueba, creando un vínculo entre la artista y la gente que contemplaba el performance.

En conclusión, creo que Coco y Gómez-Peña, lograron no sólo poner en evidencia que las costumbres antiguas de exhibir gente extraña, aún están vigentes y sobre todo, la reacción de las personas y las instituciones, de creerlo como cierto, a pesar de que todo era un acto ficticio, desde el lugar hasta la forma de comportarse, sin embargo, deja en claro que a pesar de ser un acto irónico y sarcástico, la gente lo tomo como cierto, desencadenando miles de reacciones, las cuales eran parte del performance, en donde no sólo eran Coco y Gómez-Peña los performanceros, sino que, eran ellos más toda la gente que fungió como espectadores, representantes de museos e instituciones, asi como también los guardias de zoológico, haciendo de cada ciudad, un gran performance colectivo con una critica social muy fuerte.