viernes, 5 de diciembre de 2008

Ensayo final

El performance es una rama artística, la cual aún se considera como nueva, ya que en comparación con las más tradicionales, como lo son la pintura, la escultura, inclusive a fotografía, el performance tiene poco tiempo, sin embargo, con el paso de los años ha ido tomando fuerza y descubriendo posibilidades y formas para explotarlo al por mayor.

Durante este semestre traté de descubrir y entender en qué consistía el performance y lograr la mejor manera de interpretarlo; en un inicio pensaba que sólo implicaba mi cuerpo y lo que hiciera con él, sin embargo, me fui dando cuenta que iba mas allá de eso, ya que también son importantes el lugar, los espectadores y sus reacciones.

El primer performance que realicé se llama “Me soporto” basado en la premisa de crear un límite. El performance consistía en llevar mi cuerpo al extremo, parándome de manos sobre diferentes superficies, como la banqueta, tierra, madera, rejillas, mosaicos y la calle, y soportar con mis brazos el peso de mi cuerpo el tiempo que pudiera, llevarlo hasta el límite y hasta no aguantar más, pero sin correr el riesgo de sufrir una lesión en las muñecas. En total fueron 225.58 segundos en un solo día sobre todas las superficies anteriormente mencionadas. Mi experiencia en este performance fue interesante ya que, supuestamente según yo creía, como arriba menciono, que sólo implicaba mi cuerpo y su resistencia, sin pensar en los espectadores, sin embargo, al momento de realizarlo me daba cuenta como la gente me volteaba a ver, ya que es algo no cotidiano ver a alguien pararse de manos de repente, sin hacer nada más que eso, soportar su cuerpo. Visualmente es interesante el resultado, ya que el cuerpo sigue erguido, pero volteado de cabeza, lo que a primera instancia llama la atención; aparte de que crea líneas paralelas y perpendiculares conjugándose con la locación, pareciendo que mi cuerpo también formaba parte del lugar, mimetizándose con las demás formas que se encontraban en algunos de los lugares. Creo que esté proyecto está en proceso, ya que no lo veo como algo terminado, sino que lo puedo seguir continuando, buscando más superficies donde colocarme, tratar de soportar más tiempo e inclusive buscar la forma de hacer esto algo masivo, para ya no solamente llevar al límite mi resistencia, sino también la de un conjunto de personas al mismo tiempo.

El segundo performance que realicé, se llama “Que baile, que baile la sombra y que mueva, que mueva el botecito”, este performance estaba pensando en que los espectadores tuvieran control sobre él y que fueran ellos quienes lo realizaran. Quería basarme en la música y que la gente la sintiera y la proyectara, tomando en cuenta el documental “Touch the sound” donde Evelyn Glennie demuestra que no es necesario oír la música o los sonidos, sino que lo importante es sentirlos, ya que a pesar de que ella carece del sentido auditivo, es músico, haciendo de sus composiciones auditivas algo maravilloso, ya que no sólo las interpreta, sino que cada nota, cada sonido los siente. Lo que hice fue, escoger una selección diversa de canciones, las cuales varían en géneros y estilos, que iban desde música clásica hasta reggae; en un cuarto oscuro coloqué una tela blanca colgada a modo de pantalla y detrás de ésta, una lámpara prendida. Antes de entrar en el cuarto coloqué las instrucciones de lo que el espectador tenía que hacer, las cuales consistían en que en la computadora que estaba dentro del cuarto encontraría una selección de canciones, de las cuales tenía que escoger una y hacer bailar a su sombra, colocándose entre la lámpara y la tela. Con esto, el espectador tenía la libertad de escoger la canción y descifrarla con su sombra, a su modo y gusto. El espectador parecía ser que estaba ausente al momento de colocarse detrás de la tela, convirtiéndose en el intérprete del performance y siendo su sombra, junto con la música, las protagonistas de éste. El resultado fue más de lo que esperaba, ya que las personas no sólo trataban de sentir la canción, sino que, expresaban este sentir jugando con el ritmo y las diversas formas de las sombras, ya que dependiendo de la distancia que se colocaran entre el foco y la tela, la sombra se deformaba de una manera muy radical, creando una composición perfomantiva-audiovisual muy interesante. En este performance, no solo le di la libertad de elección al espectador, sino que por una tela, todo se transformaba, convirtiéndose en la persona que hacía el performance o en el espectador, aparte de que fue algo interactivo y dinámico. Y al igual que el performance anterior, también lo veo como en proceso, ya que es algo de lo que se le puede sacar jugo, como tratar de que la persona que se coloqué detrás de la tela no sea sólo el interprete y deje a un lado su papel de espectador, sino que de cierta forma lograr que el también pueda ser su propio público, además de la gente que esté dentro del cuarto; pero con esto podría crear una doble identidad con la persona, haciendo que se convierta en un performancero-espectador sin que realmente se dé cuenta de esto y permitirle también tener el control del performance, ya que al estar entre la lámpara y la tela, las proyecciones no se ven tan claras como viéndolas del otro lado, por lo que de ésta forma, el espectador podría dirigir su performance. A parte de que con más presupuesto y montado en un mejor lugar, este performance podría dar para más, aunque en esencia, al momento de realizarla, logré lo que quería. Después de este performance, caí más en cuenta de lo importante que era el espectador, ya que en algunos casos, ellos son quienes le dan fuerza a los performances.

El siguiente performance que hice, fue en equipo junto con mis compañeros de clase, el cual inició desde el momento de la planeación; el objetivo era reinterpretar un Happening de Allan Kaprow, de entre varios que investigamos, elegimos el de “Fluids” ya que el trabajar con grandes barras de hielos, implicaba un gran esfuerzo y organización para que todo saliera bien. Decidimos hacer un muro solamente, y no un cuarto entero como Kaprow realizó, ya que esto requería más tiempo, dinero y fuerza sobre todo, aparte de que era una reinterpretación, no era necesario hacer lo mismo que Kaprow y que otras personas han hecho. Entre todos colaboramos, fungimos como equipo, mientras unos llenaban los hielos de sal para que se carcomieran y evitar así que se resbalaran, otros documentaban, unos más barrían el agua, otros rellenaban los huecos con más hielos y los demás cargábamos las barras para ir formando el muro. Durante la hora y media aproximada que tardamos en realizar el muro, fue una coreografía sin planear, pero por lo menos, organizada, el Happening como tal, tuvo éxito, ya que logramos atraer la atención de los demás y de lo que me logré percatar, es que incluso los que estaban en clase, desde el salón nos observaban hipnotizados como poco a poco, íbamos dándole forma a las 26 barras de hielo. EL lugar donde lo realizamos fue importante, ya que no era nada convencional para un muro de hielo, creo que esto fue lo que tuvo éxito del Happening en ese sentido, ya que fue algo espontáneo e inesperado para los espectadores, pero si algo planeado entre nosotros, y el performance no fue tanto el producto final, sino todo el proceso que éste implicó, aunque el muro como tal, tiene implícito el trabajo realizado sobre él.

Y el último performance que realicé se llama “Máscara para ver más allá” el cual consistía en crear un objeto, el cual fuera una vínculo entre la percepción y la realidad, y que fuera una extensión del cuerpo. Construí un periscopio que en un inicio tenía pensado colocar en unos lentes, uno en cada lente, sin embargo, implicaba mucho peso y unos simples lentes no iban a soportarlo, por lo que investigué materiales y conseguí una máscara para soldar, su forma y resistencia eran perfectas para colocarle el periscopio, sin embargo, ya sólo iba a poder colocarle uno, por lo que esto lo aproveché, para que fuera más largo de lo que en un inicio tenía pensado, y en total terminó midiendo cerca de 75 cm de alto, el periscopio solamente. El producto final quise que pareciera un artefacto que en su apariencia luciera con un estilo funky-futurista de los años 70’s, haciéndolo de esta forma más divertido para el espectador, aparte de que mi idea era crear una realidad “virtual”. Esta realidad “virtual” consistía solamente en poder ver 70 cm más alto de lo normal, por lo que todo se veía desde arriba, desplazando los ojos a esa altura. En este performance, al igual que en el de las sombras, el espectador tenía total control y él también se convertía en el performancero, ya que desde la apariencia, hasta la forma de reaccionar al colocárselo, eran interesantes, ya que perdían la noción completa del espacio y los objetos en él, llevándolos a una realidad “virtual” con dos simples espejos colocados de manera estratégica, ya que al momento de ver la máscara, el periscopio está colocado de manera vertical, sin embargo al usarlo, parece como si estuvieras viendo dentro de un túnel horizontal, es por esto que junto con la altura, las percepciones y nociones se alteran.

Éste último performance y el inicial de “Me soporto”, estuvieron en exhibición en la exposición Pst Pst Pst. El de la “Máscara para ver más allá” se encontraba el artefacto para que la gente interactuara con él y lo usara; el de “Me soporto” lo realicé en vivo dentro de la galería. Mi experiencia acerca de la exposición y de la exhibición de mis trabajos, fue que me dejaron en claro, que tanto mis obras como las de los demás, se conjugaron, haciendo un colectivo de performances, realizados simultáneamente, casi o más bien como un Happening, donde no hay estatutos ni reglas, todos forman parte de él, aunque no se den cuenta de ello, por lo que la exposición fue un Happening prolongado, donde artefactos, performances en vivo, sonidos, música y proyecciones, fueron una gran pieza sola, un gran performance colectivo

Exposición Pst pst pst





Máscara para ver más allá